La Casa de Elena
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¿Euskal Herria e Éire son los herederos de la Atlántida?

Viaje a Euskal Herria. Verano de 2010

El regreso al País Vasco

 

El regreso al País Vasco

El verano del 2011

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Urdaibai, Vizcaya

¿Cómo contar sobre Euskadi? ¿Cómo mostrar su encanto y la tranquilidad majestuosa? ¿Cómo describir su sol ardiente y la tristeza de las nubes grises, ese velo denso que cubre el cielo? ¿El jugoso verdor de sus bosques y el color azul infinito de la mar? ¿Su tristeza y su sincera alegría impetuosa? ¿Las palabras…? Por ellas no salen todo el sentimiento, el que me llena de ahogo. ¿Las fotos...? Guardo las innumerables fotografías de esta tierra, pero cada una de ellas solamente recoge un fragmento minúsculo de un cuadro enorme, sólo una constatación de lo que he pasado por los caminos Euskadi.

Montes de Euskal Herria

Aun así y todo, probaré a contar mí viaje al País Vasco con la esperanza que detrás de estas líneas de texto surja una imagen visible de esta tierra, a la que una vez he dado el corazón y he querido, puesto que es posible querer solamente una vez en la vida. Más de un año ha pasado desde entonces, desde la primera vez que he visitado Euskadi y he escrito sobre el corto viaje en "las notas De viaje". Aquello eran sólo unas primeras impresiones de la persona a la que se le ha abierto un nuevo mundo, y es ahora, habiendo vuelto al País Vasco, habiendo recorrido sus ciudades y pueblos, cuando quiero compartir todo lo que he conocido durante un nuevo viaje.

La región de Euskadi es pequeña, es solamente un pedacito minúsculo en el mapa de un mundo enorme, y parece que se la pueda examinar en pocos días. Sin embargo es bueno conocer toda la realidad del País Vasco ya que tiene muchos rincones por sus caminos montañosos, y habiendo bordeado las regiones ribereñas y montañosas se distinguen fuertemente unas de otras, en la arquitectura y el modo de vida.

Caserio de Euskadi

Pero antes de comenzar la narración, debo decir algunas palabras sobre el baserri (caserío), la casa vasca campesina, que es la fuente de la fuerza y las raíces de este pueblo antiguo. Tradicionalmente en cada uno de los caseríos a lo largo de muchas generaciones vivía una familia, los padres, los niños, la abuela, el abuelo... Viven en soledad bajo un techo, trabajan juntos sobre la tierra natal, comparten juntos las penas, las alegrías y las preocupaciones. El mecanismo de la casa es tal, que él es la unidad económica autosuficiente, sus parcelas de agricultura y ganadería que le rodean, satisfacen prácticamente todas las necesidades de la familia abasteciendo de la alimentación y la ropa, y el edificio mismo incluye no sólo la zona habitable, sino también los locales de la economía, como el granero, la cuadra y el taller para los distintos oficios... Los caseríos son de grandes dimensiones, y si, en las fotografías pueden parecen casitas relativamente pequeñas, pero impresionan de cerca estas estructuras monumentales de dos, tres, e incluso cuatro pisos, con una entrada misteriosa ancha donde detrás de la penumbra se siente la gran multitud de locales espaciosos auxiliares. Y hasta hoy en día muchos caseríos llevan orgullosos los escudos familiares que adornan sus paredes antiguas.

Casa torre de Euskadi

Sobre los vastos espacios de Euskadi es posible verlos muy a menudo, dispersados entre las montañas, estando a solas en las cimas que solo ha cubierto el bosque, caseríos alrededor de los que se extiende el verdor esmeralda infinito de los bosques y los prados. Además, es frecuente también que los caseríos se encuentren en los pueblos y ciudades. Allí se agrupan alrededor de las iglesias que son estas el corazón, hasta de las más pequeñas localidades.

Durante el viaje he visto muchas casas antiguas de campesinos cuidadas y reparadas, que viven con una vida tranquila, mesurada, con propietarios queridos y que quieren. Y sólo a veces con dolor en el camino se dan encuentros con casas muertas y que se mueren, cuyas paredes antiguas de piedra son lavadas por la lluvia que se filtra a través de los techos rotos que se han casi podrido. Por suerte, tales casas, condenadas a muerte, me las he encontrado pocas veces.

Caserio frances de Euskadi

Así que, delante de nosotros nos esperan multitud de encuentros con los caseríos, pero por ahora, solo hemos abandonado el Portugalete natal, pasamos Bilbao y con el tiempo en nuestras manos, nos hemos movido en dirección Donosti. Miro por la ventana del coche a los caminos ideales, adornadas con colores las casitas y los árboles cortados perfectamente, y pienso que todo está hecho aquí de una manera bien pensada, detallada, durante mucho tiempo, principalmente con amor, este amor de la fuerza inagotable del País Vasco.



La costa de Bizkaia. Pueblos de pescadores

La costa de Euskadi

El camino se estira a lo largo de la orilla abrupta marítima, a la izquierda hasta el horizonte duerme azul el agua planchada, y se levantaban a la derecha las montañas que han sido cubiertas por bosques impenetrables. El escándalo del verdor maravilla, sin embargo ante toda esta abundancia de vegetación, la hierba a lo largo de los caminos es cortada con perfección, y la cinta asfaltada representa una frontera insuperable para la flora y fauna silvestre. Cuando la mar retrocede, las coronas de los árboles se cierran sobre el camino, entre los claros pasan los valles verdes y dispersos, aquí y allí, los caseríos. El camino va haciendo eses, los descensos cambian las elevaciones, por las curvas cerradas surgen paisajes estupendos, cualquier descripción parecería demasiado trivial, tan hermoso es, y de nuevo las vueltas, más vueltas, más vueltas, tales son los infinitos caminos de Bizkaia.



Bermeo, Elantxobe, Lekeitio, Ondarroa…

Bermeo, Vizcaya Ondarroa, Vizcaya

Cada una de estas pequeñas ciudades de pescadores tiene una historia y un carácter específico, cada uno merece un relato por separado, pero la mirada del viajero siempre es un poco más superficial, y por eso sus imágenes las he reunido conjuntamente, habiendo creado un cuadro general de la costa Vizcaína. Cuando llegas al pueblo siguiente de pescadores, una mirada nueva se abre en un cuadro milagroso, las montañas que se han cubierto con el bosque que baja hasta el agua, las casitas blancas que han cubierto las pendientes escarpadas, y el embarcadero con una gran multitud de lanchas y barcos que dormitan sobre el agua.

Bermeo, Vizcaya Bermeo, Vizcaya

Los Cascos Viejos son parecidos en todas las ciudades vascas, pero aquí, en la costa muchas callecitas centrales acaban en el horizonte azul del mar, como si se hubieran convertido en la decoración de un espectáculo fantástico. Las casas antiguas de pescadores parecen también que han salido de un cuento, altas, construidas con piedras y madera, teñidas de colores vivos, con los balcones adornados de grabados complicados y entre ellos las callecitas estrechas y las escaleras, innumerables, que se encaraman cuesta arriba por la montaña.

Bermeo, Vizcaya Bermeo, Vizcaya

En Elantxobe decidimos descansar en una cafetería encaramada, sujeta a la montaña en una postura incomoda, cerca del embarcadero, gozando de una comida sabrosa y una corriente tarde de la vida. Es posible observar desde aquí que pasa alrededor. Los niños locales directamente con la bicicleta entran en el agua por el descenso inclinado de hormigón, sosegada la juventud que se bronceaba sobre la solana en el rompeolas, detrás una pareja de edad avanzada que se ha situado en la mesa vecina, son turistas, no tardan en conducir su conversación en catalán... El Sosiego, el silencio. Parece que en estos lugares no puede pasar nada malo, todos viven en tranquilidad y alegría. Habiéndonos agarrado a este pensamiento he comprendido lo ensoñadoras que son las impresiones, y como fácilmente nos sumimos en un mundo de ilusiones. Con todo, estos instantes de la vida son hermosos, al igual que los niños que continuan su juego, bajando en la bicicleta hacia el agua transparente que brilla con el sol.

Elantxobe, Vizcaya


Urdaibai

Urdaibai… Un rincón Hermoso del País Vasco, con un nombre extraño y sonoro, situado en la desembocadura del río Gernika. En primavera y en otoño se paran aquí los pájaros pasajeros, los paisajes hechizan con una escala refinada de matices, el rosa embriagador, el dorado cegador, el penetrante azul y el jugoso verde.

Urdaibai, Vizcaya

Urdaibai… El Territorio reservado que se encuentra bajo la defensa de la UNESCO, veinte cinco kilómetros cuadrados de flora y fauna silvestre, los paisajes que sorprenden con su variedad, donde los pantanos y los lagos están vecinos con las dunas arenosas, y el bosque con las espaciosas playas cantábricas.

Urdaibai… el Hallazgo para los pintores y los fotógrafos que pueden encontrar aquí una fuente inagotable de inspiración. En verdad no nos hemos detenido aquí por mucho tiempo pues el camino nos esperaba y, habiendo hecho algunas fotografías que sólo reflejaban parcialmente la belleza del lugar y su desbordante naturaleza, hemos continuado el viaje.



La hermita de San Juan de Gaztelugatxe

Mirador de San Juan de Gaztelugatxe

La vida del viajero consiste no sólo en la meditación beata detrás de la mesita de una cafetería y la contemplación de los paisajes hermosos detrás de la ventana del automóvil. A veces, para el logro de los objetivos propuestos por los buscadores de nuevas impresiones, tienen que pelear con incomodidades bastante serias, que muy pronto nosotros hemos descubierto.

Vista de lejos de San Juan de Gaztelugatxe

Mirando desde la alta orilla hacia la pequeña isla de Gaztelugatxe, donde está situada la capilla construida entre el siglo IX y el X, parece que llegar allá no es difícil. Es necesario solamente bajar por una pendiente escarpada, y después pasar por el espolón viejo que une la isla a la tierra. Para nada difícil… Así piensan, en todo caso, los turistas que están alegres y animados, pero solamente los que han comenzado el viaje y que se ríen de los que casi a rastras y con trabajo vuelven atrás. De modo sosegado luce el sol. Hemos comenzado a bajar por el sendero montañoso, todavía consiguiendo hacer algunas fotografías más y admirando los paisajes que se han abierto a nuestra mirada.

Vista de lejos de San Juan de Gaztelugatxe

Tal vez nadie lo sepa exactamente cuántos escalones son necesarios, superar, para levantarse hasta la capilla vieja. Alguien llama a la cifra 300, alguien 280, alguien cree que algunos menos. No lo sé… Lo confieso, no he contado estos escalones estrechos, abruptos y que conducen al objetivo final, que no es pero parece no tener fin. El sol calienta más fuerte, los escalones no se acaban; el silencio que hechiza, que rellena el mundo con su todo, es violado solamente por los campanillazos que el sonido vibrante difunde sobre el agua y la tierra. En la campana llaman los viajeros que han llegado a la capilla de San Juan, al tocarla se considera que después de esto, se realizara el deseo más querido.

Camino de Gaztelugatxe

Los escalones abruptos de piedra debajo de los pies, el vasto espacio infinito y, traidor, el pensamiento nos cuenta lo que todavía queda para ir y volver atrás. Pero aun con bastantes dudas y lamentaciones llegamos a los últimos metros de elevación, y aquí, al fin, hemos alcanzado el objetivo. Me acerco a la entrada de la iglesia y tiro de la cuerda de la campana habiendo propuesto el deseo más querido…

camino de Gaztelugatxe

Probablemente porque la elevación se encuentra con tan difícil acceso, ella ha eclipsado muchas de mis impresiones sobre capilla tan antigua y su isla. En mi memoria solamente quedan unas maquetas de los barcos que adornan un alto local oscuro, un santo, una pequeña tienda donde es posible completar las reservas de agua, y un perrito que todavía se siente ágil, el cual ha llegado junto con unos turistas y se dedica a espiar a las lagartijas que se esconden entre las piedras.

La tregua es pequeña, pues es necesario volver atrás. Y de vuelta nos cruzamos con turistas alegres y animados, pero solamente los que han comenzado el viaje y que se ríen de los viajeros cansados...



Gernika

Pienso, que el nombre de esta ciudad vasca es conocido por todos, incluso para quien no tenga relación con la historia contemporánea. Todo el mundo conoce sobre él gracias al cuadro de Pablo Picasso, pues aparece escrito debajo de la pintura del bombardeo bárbaro y fascista de esta pequeña localidad. Hace tiempo que cuento de la tragedia de Gernika entre las páginas de mi web, en el amplio espacio que dedico al País Vasco, examinando sus causas y las consecuencias. Ahora no quiero volver a este tema, recordaré sólo que para los vascos, Gernika, siempre ha sido un lugar sagrado, un centro espiritual de su patria. Probablemente, cada uno de aquellos a quien no le sea indiferente el País Vasco, deberá visitar este rincón de la tierra y sentir su energía, ver con sus propios ojos el árbol legendario de Gernika, y pasear por La Casa de Juntas.

Parque de Gernika

La ciudad es acompañada por el sol y el silencio. Confieso haberme quedado desengañada en un principio, en comparación con otras localidades del País Vasco en ella no hay nada remarcable. Ni la abundancia de los colores vivos de los balcones, ni las extravagancias arquitectónicas, ni monumentos de un tiempo más antiguo, aunque esto último no es nada asombroso pues la ciudad era destruida y transformada, al completo, en ruinas después del ataque de la aviación italiana en abril de 1937.

Antiguo arbol de Gernika

Pero todo se ha transformado, tan pronto como me he encontrado en el parque antiguo, umbroso, del centro de Gernika. El arroyo que chorrea entre las raíces de los robles seculares, los estanques, los pradejones verdes en los que retozaban los chicos, los bancos finos, los puentes, encantan las esculturas insólitas, y regala la misma y extrema tranquilidad dulce que es posible sentir tan a menudo en la tierra de Euskadi. Un poco después de haber vagado por el parque, nos hemos dirigido hacia la sagrada y parada principal de Gernika, el "roble vasco", hablando más exactamente hacia dos árboles: uno el "roble viejo", el tronco de más de trescientos años y otro el "joven roble", llamado a sustituir al gigante que ha muerto. Aquí, cerca de estos árboles se encuentra La Casa de Juntas, única en el mundo, un edificio que hacia las funciones de iglesia y a la vez de parlamento, donde en 1979 eran firmados los documentos que han proclamado la autonomía del País Vasco. Habiendo entrado en el edificio antiguo contemplamos: durante mucho tiempo la vidriera enorme del techo y admiramos el juego de los rayos multicolores que transforman el cristal en un terreno de colores infinitos, examinamos la guitarra de Iparagirre el autor de la famosa canción "el Árbol de Gernika", y otras reliquias importante para los que saben y quieren sobre la historia de esta tierra.

Interior de la casa de juntas de Gernika

Paseando a la sombra del viejo parque umbroso, he comprendido lo principal, Gernika es imposible conocerlo, más exactamente sentirlo, pasando rápidamente por ella al compás de un viaje turístico. Es necesario pararse, pensar, mirar en el alma, acordarse sobre su pasado y tratar de mirar en el futuro, discernir los contornos de lo que vemos y nos espera por delante.

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